Texto y fotografía por Elizabeth Diaz, Ciudad de México, 10 de mayo de 2026
Mientras el país conmemora el Día de la Madre, miles de madres buscadoras integrantes del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM) tomaron las calles de la capital en la XIV Marcha por la Dignidad Nacional. La fecha, que para muchos es de celebración, para ellas fue una jornada de exigencia y memoria. No hubo flores, ni regalos, hubo consignas, retratos y un mensaje claro: la búsqueda de más de 130 mil personas desaparecidas en México se sostiene sobre sus hombros, no sobre las políticas del Estado.
La marcha de este 10 de mayo ocurrió a 24 horas de que se confirmara el asesinato de dos buscadoras, Patricia Acosta y Katia Citlalli, madre y hermana, respectivamente, de Miguel Ángel Jáuregui Acosta, quien desapareció el 8 de febrero de 2024., después de más de un año de búsqueda, Miguel Ángel fue localizado sin vida en una fosa clandestina en la comunidad La Ordeña, en marzo de 2025., a pesar del dolor, Patricia y Katia seguían participando activamente en el colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos.
La Unión y Red Nacional de Búsqueda de Personas (MexicoRiapd) condenó el doble homicidio y exigió que se esclarezca el crimen, castigo a los culpables y protección real para las personas buscadoras. En los últimos 15 años, 22 madres buscadoras han sido asesinadas en su intento por hallar justicia y verdad para sus hijos desaparecidos.
El comunicado leído durante la jornada, emitido por el MNDM, fue contundente:
«Nosotras no buscamos la actualización de cifras, buscamos a nuestros seres queridos y para ello necesitamos que el Estado actúe con coordinación efectiva, transparencia y voluntad política».
Denunciaron que el Registro Nacional reporta más de 130 mil personas desaparecidas y que cada día se suman más de 40 nuevos casos, también señalaron que más de 70 mil cuerpos permanecen sin identificar en los servicios forenses del país.
Las buscadoras exigieron a la presidenta Claudia Sheinbaum que los acuerdos de abril de 2025 y las recomendaciones de la ONU se conviertan en acciones verificables, metodologías claras, presupuesto real para búsqueda en campo, identificación forense digna y, sobre todo, protección efectiva para las familias que buscan.
«Usted dijo: “llegamos todas”, entonces escúchenos. Hoy, 10 de mayo, día en que las madres son festejadas, nosotras venimos a recordarle que no hay fiesta posible mientras haya desaparecidos, luche con nosotras, de la mano, hasta encontrarles a todxs”.
En las fotografías que acompañan esta nota, los rostros de los desaparecidos dominan el encuadre, las madres buscadoras los sostienen con manos endurecidas por la tierra y los años. Sus ojos reflejan memoria y una decisión inquebrantable de seguir buscando pese al desgaste físico, emocional y la violencia que las acecha, esta vez nos centramos en los rostros impresos de los miles de desaparecidos, cada imagen tiene un nombre, una fecha de desaparición, una historia de lucha.
Los colectivos, mientras tanto, anunciaron que el 11 de mayo retomarán los rastreos en campo. Porque la búsqueda en México no descansa. Y no descansa porque ellas la sostienen. Este 10 de mayo quedará registrado como un día en que las madres buscadoras recordaron al país que la fiesta no es para todas.
Quienes sostuvieron la jornada son mujeres buscadoras en campo, investigadoras forenses empíricas, operadoras logísticas que organizan recorridos, levantan indicios y enfrentan la indiferencia nacional. Sobre sus espaldas cansadas por años de caminatas por cerros, basureros y fosas clandestinas, cargan los retratos de sus hijxs, hermanxs y parejas.
