Cobertura por Elizabeth Díaz / La Elizabeth Díaz
Este viernes 27 de febrero, por la tarde, el llamado fue claro: entrar juntas y con el ring al centro, a la Cineteca Nacional. No se trató solo de un espectáculo de lucha libre, si no de ocupar el espacio público con los cuerpos que históricamente han sido expulsados de el.
En el marco del segundo aniversario de Clan Mariposas Negras y el primer aniversario de Lucha Trans, colectivas y aliadxs convocaron a un mini maratón de lucha libre que —afirmaron— “no es solo show… es resistencia, es comunidad y es territorio libre”.



No es tianguis, es protesta
La acción ocurre en un contexto de tensión creciente. Desde enero, integrantes de la protesta han denunciado que grupos de comerciantes instalados al exterior del recinto cultural se han atribuido pertenecer al movimiento. Si bien reconocen el trabajo informal como un derecho humano, subrayan que su presencia no responde a una lógica mercantil.
“No somos meramente un tianguis. No estamos aquí solo para vender”, señalan. “Somos una toma de espacio público por el acceso a derechos plenos para la población trans y aliada”.



La preocupación central radica en que estas atribuciones puedan ser instrumentalizadas por autoridades para deslegitimar la protesta y justificar posibles desplazamientos, en un contexto donde colectivos como Lleca y ASIUXXX han denunciado actos represivos en la antesala del Mundial 2026.



Acoso, denuncia y solidaridad
La denuncia contra la activista trans “Razzia” continúa vigente, así como los señalamientos por acoso por parte de elementos de seguridad del recinto. Las colectivas instan a instancias de derechos humanos y organizaciones civiles a mantener observancia ante cualquier acto de represión.



Al mismo tiempo, expresan solidaridad con la planta trabajadora del espacio cultural: “Vivimos en carne propia el aparato estatal que la Cineteca despliega contra las personas no alineadas a su proyecto”. La crítica no es contra quienes laboran ahí, aclaran, sino contra las estructuras que —afirman— invisibilizan y vulneran a la comunidad trans.
Luchar con el cuerpo
“Porque si tocan a unx, nos tocan a todas. Porque nuestros cuerpos no son espectáculo, son protesta y fuerza viva sobre el ring”.



La consigna resuena como declaración política. En un país donde la violencia contra personas trans persiste y la visibilidad suele ser mediada por el amarillismo o el lucro, Lucha Trans reivindica el ring como plataforma de dignidad. No como exotización, sino como afirmación colectiva.
“Basta de lucro. Basta de amarillismo. Basta de vulnerar a la comunidad por partidos políticos e intereses personales. Nuestra lucha es por nosotrxs y para nosotrxs”.
La entrada fue gratuita, con cooperación consciente y voluntaria
La Cineteca —recuerdan— no es solo el edificio ni sus oficinas. “Somos las personas que transitan, asisten, laboran, se manifiestan y se dan cita”.



Este aniversario, dicen, no es solo una fecha. Es un año más de resistencia. Un año más de visibilidad. Un año más de no callar.
Y lo dejan claro:
¡Aquí está la resistencia trans!, ¡La lucha trans sigue creciendo!

Me encantó la fotografía